Un rincón dedicado a La Paz

Son las 12:35 del medio día de un jueves 17 de diciembre y en la sala 005 de la Térmica     solo se escuchan de lejos las voces del personal que trabaja en las instalaciones. Con la    única compañía de una mujer encargada de vigilar la habitación, cualquiera puede aventurarse a disfrutar con la seguridad -que tanto cuesta garantizar en estos tiempos- y el lujo de tener un proyecto completo para deleitarse uno solo. Entre esas tranquilas paredes se puede gozar de la paz que abandera la iniciativa.

El lugar custodia las piezas de un proyecto cargado de esperanza. La fotografía sigue teniendo la capacidad de comunicar la realidad y transmitir por encima de otros medios de expresión. Por este motivo la malagueña Toñi Guerrero presenta 45 imágenes en una exposición titulada: «Hiroshima y Nagasaki: cultura de paz».

En esta habitación del centro de cultura contemporáneo de la Diputación de Málaga, las instantáneas hacen una radiografía de la memoria de los supervivientes. Entre las fotografías se pueden encontrar planos detalle de las flores que se colocan para rememorar a los fallecidos, los primeros planos de los rostros pensativos de quienes han perdido mucho y los risueños de quienes tienen mucho que ganar.

Las imágenes van acompañadas de unos pequeños textos que refuerzan el significado de cada historia. Con una narración breve se construye una idea y un sentimiento que deja un sabor amargo en el espectador, a la vez que siembra la reflexión en cada una de las mentes.

Hay dos instantáneas que tienen un tamaño superior a los demás. En una de ellas, aparece una mujer de expresión agradable simulando el vuelo de una grulla de papel que sostenía en sus manos. «Con generosidad y amabilidad, dos rasgos de los japoneses», cuenta Toñi Guerrero. Quizás la importancia de esta fotografía reside en la importancia que tuvo esa lugareña para la fotógrafa. La imagen nunca es inocente, siempre está condicionada por el ojo que hay tras el objetivo.

En este cómputo de relatos personales, mensajes positivos y memoria, también hay un guiño a los grandes fotógrafos que 75 años atrás retrataban el horror. Todas estas características llevaron a que la exposición fuese ampliada de su fecha inicial, por eso existe la suerte de poder visitarla hasta el 8 de enero con toda la seguridad y tranquilidad que aporta este rincón dedicado a la paz.