Maricón perdido y a mucha honra

  • por

La serie autobiográfica del polifacético columnista Bob Pop llega como “una pluma” de aire fresco a nuestras vidas.

Y es que en Estados Unidos ya la han reconocido como la mejor serie de ficción española en los premios GLAAD. Este producto, originalmente creado para TNT y disponible también en HBO MAX, está producido por EL TERRAT y nos descubre una voz que a sus 51 años se consagra como AUTOR DE FICCIÓN con mayúsculas.

Poco o nada conocía de la vida de este personaje televisivo que por generación le sonará a otros mucho más que a mi. No vi la serie de Roberto Enríquez por Roberto Enríquez. Seguramente no me habría detenido a verla de llamarse Bob Pop, y quizá, esa sea la grata sorpresa a la par que el reclamo para verla. Que más allá de un biopic, Maricón Perdido no deja de ser un producto LGTBIQ+ de altísima calidad y cuyo éxito va ligado a su pureza. A la honestidad y madurez que pertenece sólo a quien mira su propia vida en retrospectiva. Con la indulgencia de quien ha vivido -y se perdona por ello- pero con la crudeza y la valentía de quien se desnuda sin tapujos y sin autocompasión lastimera. 

Sin situaciones impostadas ni inverosímiles. Aunque sí con elementos fantásticos que por licencias de la subjetividad, o mejor dicho, de la justicia poética, la enriquecen y la dotan de una originalidad sin precedentes. Una experiencia que nos recordará a obras tan genuinas como Veneno de los Javis o incluso Dolor y Gloria de Pedro Almodóvar.

Razones para verla

  • Su INMENSO elenco entre los que se encuentran: desde actores aún noveles como Gabriel Sánchez o Carlos González, protagonistas de la infancia y juventud del autor. Ambos con un personaje que recuerda a la ternura y autenticidad de la genuina Cristina la Veneno. Hasta artistas de renombre como la aclamada Alba Flores, o el entrañable Miguel Rellán en el papel de abuelo. Pasando también por una Candela Peña que nos deja boquiabiertos ante su implacable compromiso dramático para encarnar a uno de los personajes más difíciles y controvertidos de la vida de Roberto Enríquez.
  • Una estética tan nostálgica como potente, propia, cómo no, de un experto en moda que configura sus recuerdos con cierto romanticismo. Pero también un discurso elocuente y divertido que nos adentra en la búsqueda de identidad de un chico con mayores sueños y aspiraciones que oportunidades reales de encajar en el mundo. Sin olvidarnos de alguna que otra aparición estelar sorpresa, que no dejara indiferente a nadie.

Alba Flores y Carlos González en el papel de Lola y Roberto.