Los que no sienten

"Esto es lo que hace Gaza, personas fuertes que no sienten nada"

Un autobús en mitad de un tiroteo en la franja de Gaza. A un lado el Daesh, al otro lado el Ejército egipcio. Dentro, una chica canta, baila y ríe. “No quería reírme, pero en esta situación tenía que ser fuerte”. Estas declaraciones forman parte del texto que Tamar Fawaz pronuncia en el corto documental Los que no sienten.

 

Tamar es una chica palestina que vino a Málaga para hacer una estancia en la universidad y un profesor la puso en contacto con Débora Vargas, Carlota Mojica, Alba Cantero y Marta Porto, cuatro chicas de comunicación audiovisual que estaban trabajando en un documental sobre el conflicto de la franja de Gaza. Tamar las invitó a darle una vuelta al proyecto que llevaban y mostrar la realidad y sin duda, el resultado ha sido todo un acierto. Este documental, presentado en ZINEBI y premiado en festivales como el Festival de Málaga o el Festival Internacional Vía XIV de Verín, lucha por dar voz al pueblo palestino, actuando como medio altavoz, pues como bien han señalado sus creadoras en varias ocasiones: “el documental nace de esa imposibilidad de nunca lo vamos a saber porque no hemos nacido allí”.

 

Nos encontramos ante un documental en primera persona, ante una chica valiente que necesita contar su propia historia, la historia de su gente. Todo el metraje fue grabado por la propia Tamar antes de viajar a España, guiada y apoyada por unas directoras que con todo acierto no han buscado la imagen cruda y violenta para que el espectador limpie su conciencia sino que va más allá, nos enseña imágenes de la vida diaria, la vida real de una Gaza que se está muriendo (y nos hace sentir que entre todos la estamos dejando morir).

 

El testimonio que Tamar nos  presenta, no busca la lágrima fácil, no quiere hacer llorar al espectador, quiere hacerlo sentir y pensar, mostrar cómo cuando se han superado todos los umbrales posibles de dolor y de espanto “ya  no se siente nada. Esto es lo que hace Gaza, personas fuertes que ya no sienten nada”.

 

Como contrapunto, Tamar habla también de la creatividad que florece en las personas durante las guerras, de cómo la destrucción obliga a la creación y nos enseña como sus compañeras de clase son cantantes, artistas o escritoras. La historia de Tamar es también la historia de las mujeres palestinas, mujeres que muchos hombres intentan marcar como débiles cuando la realidad es que les da miedo reconocer que acaban siendo las personas más fuertes. Mujeres formadas y valientes que no tienen miedo a alzar la voz, sean cuales sean las consecuencias, porque ya lo han sufrido todo.