Genaguacil. El arte como método contra la despoblación

Si le preguntas a cualquier persona qué es lo primero que se le pasa por la cabeza al hablarle de la provincia de Málaga, las respuestas pueden ser muy variadas pero las palabras playa, verano y como consecuencia, los nombres de muchos de sus pueblos costeros o la propia capital sean las primeras ideas que vienen a la mente. Sin embargo, la provincia tiene mucho más que ofrecer.

Desde hace años, Málaga se ha convertido en sinónimo de arte. Pero a pesar de lo que muchos puedan pensar, no todas las piezas artísticas se encuentran situadas en los museos que inundan la ciudad como cabría esperar.

Más allá de una capital donde se vive rápidamente, la provincia tiene lugares recónditos donde no existe tal masificación, donde la orilla del mar no es tan cercana pero que luchan a diario para que su pueblo no caiga en el olvido.

Este es el caso de una localidad que a 121 km de la capital malagueña, en el Valle del Genal, tras 50 años perdiendo población paulatinamente, hizo en 1994 del arte su bandera para combatir la despoblación: Genalguacil.

En el momento en el que las nuevas generaciones se ven obligadas a tener que salir a otras ciudades para poder tener una mayor oferta laboral, las artesanías que durante años han pasado de generación en generación se ven frenadas por un cambio en el patrón, favoreciendo que muchas de ellas se pierdan.

Mientras las ciudades costeras vivían momentos de bonanza, en el interior el desarrollo turístico era más complicado. Las zonas rurales tienen entre sus principales motores económicos la artesanía, la cual es una seña de identidad de la región a la que pertenece (por los materiales utilizados, por su uso y utilidad y por las tradiciones que representa), necesitando por ello turistas y nuevos clientes que las consuman, para poder seguir desarrollándose y permanecer en el tiempo.

Gracias a la iniciativa de los Encuentros de Arte, Genalguacil ha encontrado una manera de mantener su identidad local, creando una red de artesanos que posicionan su trabajo como un reclamo turístico vinculándolo al arte y la cultura.

Los Encuentros de Arte además llegaron como agua de mayo para albergar, no solo a los artistas residentes que allí se reúnen de forma bienal durante dos semanas, sino las producciones creadas durante éste periodo exponiéndolas o en el Museo de Arte Contemporáneo Fernando Centeno o por las calles de la localidad: unas calles blancas típicas de un pueblo encalado andaluz, estrechas y empinadas como consecuencia de su historia y su geografía, en las que cualquier rincón es apropiado para poder contemplar las obras de arte diseñadas para ese enclave en particular.

Como consecuencia de este proyecto, la localidad ha conseguido poseer un patrimonio artístico de tal calidad que se ha ganado el título de Pueblo Museo.

Existen muchos lugares con mucha historia. Una historia ya pasada que sirve de atracción turística pero en los que tan solo podemos imaginar en nuestra mente cómo fueron dichos acontecimientos, pero si algo tiene diferente Genalguacil es que su historia se va creando año a año, edición a edición y tú puedes elegir formar parte de su historia y de su tradición.